Un segundo ejemplo. Hace unos diez años leí «Tú y tu investigación», de Richard Hamming. Es un ensayo de un matemático que hizo investigaciones pioneras en telecomunicaciones. Relata esta anécdota:
«Durante varios años, comí en la mesa de Física en el restaurante de los Laboratorios Telefónicos Bell… La fama, el ascenso y el reclutamiento por otras empresas disminuyeron la calidad promedio de la gente, así que me trasladé a la mesa de Química, en otro rincón del restaurante. Empecé preguntando cuáles eran los problemas importantes en química, luego qué problemas importantes estaban abordando, y finalmente un día dije: “Si en lo que estás trabajando no es importante y no es probable que lleve a cosas importantes, ¿por qué estás trabajando en ello?”. Después de eso, ya no fui bienvenido y tuve que empezar a comer con los ingenieros».
Leí eso hace diez años sin que me produjera reacción alguna. Lo leí de nuevo hace un par de años y me ayudó a definir en qué quiero trabajar. El mismo texto y la misma lectora. Y hubo un resultado completamente diferente.
Creo que lo que cambió fue mi contexto. Hace diez años, si me hubiera propuesto trabajar en problemas fundamentales de mi campo (la programación), simplemente me habría sentido perdida y desorientada. No contaba con el conocimiento de la historia de la computación o de la programación que me permitiera avanzar. En cambio, en 2021, sí lo tenía, porque lo había adquirido.
La idea de que el valor de un libro se juzga mejor en conjunto con el lector potencial y su contexto actual tiene algunas consecuencias.
Primero, leer los libros que tus héroes citan como importantes no necesariamente será gratificante. Si admiras a Bret Victor por su trabajo en interfaces informáticas, solo parte de su biblioteca te será valiosa, porque también tiene muchos libros que no tienen nada que ver con interfaces de usuario.
Segundo, sí, es probable que los «grandes libros» tengan un valor elevado en un sentido más universal, independiente del lector y el contexto. Y, sí, este alto valor puede surgir de algo inherente a la calidad de los libros, más que del hecho de que tratan temas más relevantes para un mayor número de personas. Sí, esto es algo que no me pondría a objetar o discutir. Pero sospecho que la relevancia para la persona y el contexto es una mejor guía sobre qué leer.
Tercero, los sistemas de recomendación de libros basados en tu historial de lectura pueden ser útiles, pero solo hasta cierto punto. Tu historial de lectura ya no representa quién eres tú, ahora. Has cambiado. Hacer recomendaciones basadas en libros que leíste hace veinte años podría ofrecerte buenos libros para ti, ahora. Pero probablemente no.